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1-boczkowski*

En los noventa, las tecnologías online, en general, y la World Wide Web, en particular, despertaron el interés de los habitantes de los EstadosUnidos con extraordinaria intensidad. Esto se vio reflejado en una serie decomentarios sobre transformaciones fundamentales en la sociedad, comola creación de comunidades virtuales y la llegada de una nueva economía.
En un influyente libro sobre comunidades virtuales, Howard Rheingoldsostuvo que “cuando la tecnología [de las comunicaciones mediadas porcomputadora] se pone a disposición de todos y en todo lugar, la gente notiene más remedio que crear comunidades virtuales con ella, tal comosucede con los microorganismos, los cuales no pueden evitar crear colo-nias” (1994, pág. 6). Frases cargadas de similar dramatismo se han pro-nunciado con respecto a la economía. “Con la vorágine de las empresaspunto.com surgió un nuevo panorama económico”, escribió Manuel Cas-tells (2001, pág. 66), y agregó que, al recurrir a Internet “como mediofundamental de comunicación y procesamiento de información”, el mun-do empresarial “adopta la red como forma de organización”. Luego Cas-tells continúa manifestando que “esta transformación socio-técnica calahondo en todo el sistema económico y afecta todos los procesos de crea-ción, intercambio y distribución de valores” (ibíd.).
El discurso sobre las posibles consecuencias de las tecnologías online y la World Wide Web para los medios masivos de comunicación tambiénha presentado un tono de dramatismo, sembrando alarma sobre conse-cuencias radicales en la producción y el consumo de noticias. En refe-rencia a la producción de noticias, John Pavlik ha sugerido que la con-vergencia de las computadoras y las telecomunicaciones ha dadonacimiento a un “nuevo sistema en los medios de comunicación [que]abarca todas las formas de comunicación humana en un formato digital en el cual ya no se aplican las reglas y las restricciones del mundo aná-logo” (2001, pág. xii), y que estas tecnologías “están reinventando rápi-damente los supuestos tradicionales de la organización y estructura delas redacciones periodísticas” (ibíd., pág. 108). En relación con los pro-ductos periodísticos y su consumo, Nicholas Negroponte ha argumenta-do que “la digitalización cambiará el modelo económico de la selecciónde noticias, hará que el interés del público tenga un papel más impor-tante y, de hecho, usará piezas de la sala de edición que no hubiesen sidoincluidas en primer lugar pero que el público no haya dejado de deman-dar” (1996, pág. 153). Esta idea de la personalización de las noticias,presa de grandes polémicas, ha sido motivo de preocupación para losespecialistas del tema en cuanto a su posible impacto negativo sobre lasociedad civil. Por ejemplo, Cass Sunstein, en el libro que lleva el suge-rente título de republic.com, escribió: “En un mercado dominado porinnumerables versiones de Mi Periódico [Daily Me] el autogobierno serámenos factible [y] generará un elevado nivel de fragmentación social”(2001, pág. 192).
Dos son los temas comunes a estas reacciones y otras también rela- cionadas con lo que inicialmente se denominó “ciberespacio”: 1) el pre-dominio de explicaciones centradas en los efectos del cambio tecnológicoque prestan mucha menos atención a los procesos que generan esos efec-tos, y 2) la omnipresencia de análisis que subrayan el carácter revolucio-nario de las tecnologías online y la web y pasan por alto las formas másevolutivas en las que las personas a menudo incorporan a sus vidas loscambios tecnológicos. Paradójicamente, en vistas a sus pretensiones denovedad, esta concentración en los efectos revolucionarios fue una estra-tegia común en los primeros años de otros grandes desarrollos dentro delcampo tecnológico de los medios masivos de comunicación. La preocu-pación de quienes fueron los primeros testigos del cine era el hecho deque provocara un daño irreparable en la moral de la población al pro-mover tanto el uso ocioso del tiempo como las pasiones primitivas, a talpunto que las salas de cine eran en ocasiones cerradas por las autorida-des. La popularización de la radio en los Estados Unidos también estuvoacompañada de fuertes reclamos sobre su “destino social” (Douglas,1987, pág. 303), incluyendo el fin de la demagogia, el advenimiento deun sistema político más reflexivo y el surgimiento de la unidad nacionalen un país en el que crecía la diversidad. Tal como sucedió en el caso del cine, la radio y otros grandes aconte- cimientos en la historia de la tecnología de los medios masivos de comu-nicación, el foco en los efectos revolucionarios ha cumplido un papel quesirvió para despertar nuestro interés respecto de las posibles consecuen-cias radicales que las tecnologías online y la web pueden tener en el esce-nario de los medios contemporáneos y en la sociedad contemporánea en general. Sin embargo, este foco también ha estado limitado, y ha sidolimitante, al menos por dos razones.
En primer lugar, no ha permitido ver con tanta claridad que estos efectos no derivan de la forma en que las propiedades tecnológicas se ade-cuan a las necesidades sociales, sino de las formas en que los actores uti-lizan la tecnología. La diferencia entre estas dos formas de comprenderlos efectos de la tecnología se torna particularmente evidente cuandoobservamos los usos insospechados de los aparatos nuevos en la historiade los medios masivos de comunicación. Por ejemplo, las primerasempresas de grabaciones de sonido vendieron sus primeras unidadescomo dispositivos para grabar y reproducir el resultado de una actividaddoméstica común: el uso de instrumentos musicales en el hogar. Sinembargo, en poco tiempo la gente comenzó a utilizar fonógrafos parareproducir música creada en otros lugares, lo cual contribuyó al naci-miento de la actual industria discográfica. Las empresas que obtuvieronmejores resultados fueron aquellas que pudieron reposicionarse, trans-formándose de creadoras de aparatos en productoras de contenidos. La segunda limitación de centrarse en los efectos revolucionarios se encuentra en el hecho de que la historia también nos revela que la mayorparte de lo que termina convirtiéndose en único en relación con una nove-dad tecnológica suele desarrollarse a partir de la forma en que los acto-res la adoptan, partiendo de las prácticas de comunicación establecidas.
Los libros publicados en el primer período posterior a la invención de laimprenta encontraron una gran inspiración en los contenidos y las tradi-ciones narrativas de los relatos orales y en la disposición y las técnicas deproducción de los manuscritos copiados a mano. Con el tiempo, estaadopción evolutiva de la tecnología impresa derivó en la construcción deun aparato de comunicación con propiedades que en ese momento eranúnicas, como la estandarización y la reproducción masiva, y que luegoestuvieron asociadas a transformaciones fundamentales, como el naci-miento de la nación-Estado y el surgimiento de la ciencia moderna. En este libro, como alternativa a la preocupación dominante en rela- ción con los efectos revolucionarios de la tecnología, analizo las prácticasa través de las cuales quienes trabajan en los medios establecidos adoptandesarrollos tecnológicos que abren nuevos horizontes y desafían sus for-mas de hacer las cosas, así como los productos que resultan de este pro-ceso. Me inclino por seguir esta ruta alternativa no porque considere quela incorporación de la web por parte de los medios masivos de comuni-cación no pueda tener consecuencias revolucionarias, sino precisamenteporque la posibilidad de que se den estas consecuencias parece ser tanimportante que es necesario examinar los frecuentes procesos evolutivospor los cuales pueden surgir o no. Esto lo realizo mediante un estudio dela forma en que los periódicos estadounidenses han innovado en el área de las publicaciones electrónicas orientadas al consumidor masivo1 desdeprincipios de los ochenta. Pongo especial atención en el surgimiento de losperiódicos online en la web durante la segunda mitad de la década de1990. Más precisamente, me concentro en las prácticas técnicas, organi-zacionales y de comunicación implementadas por los periódicos impresosen sus intentos por extender su canal de difusión más allá de la tinta y elpapel, tales como las herramientas usadas para reunir y transmitir infor-mación, las convenciones editoriales seguidas para contar las noticias, ylos procesos adoptados para realizar el trabajo. Los periódicos online constituyen un caso crítico de cómo los medios establecidos adoptan novedosas capacidades técnicas. Los diarios esta-dounidenses son un negocio lucrativo pero en constante declinación. Afines del siglo XX tuvieron márgenes de ganancia superiores a la mayo-ría de los sectores industriales y la proporción más elevada de ingresospor publicidad de todos los medios de comunicación. Sin embargo, losencargados de tomar decisiones no dejaron de percibir los indicadoresque marcaban el paulatino descenso económico (entre ellos, pérdidas enla penetración del producto impreso y participación en el área de publi-cidad, así como dificultades para atraer y retener lectores jóvenes). Estosindicadores han estado ligados a tendencias socioeconómicas másamplias que han puesto en peligro la viabilidad a largo plazo de los perió-dicos impresos como canal de difusión desde la década de 1960, entre lascuales encontramos el aumento en los costos del papel de prensa y su dis-tribución, la creciente segmentación de los patrones de consumo y elmayor atractivo de los medios audiovisuales entre la juventud.
En este contexto socioeconómico, no es ninguna sorpresa que a prin- cipios de los ochenta los diarios estadounidenses comenzaran a experi-mentar con las computadoras personales, la televisión, los facsímiles eincluso con los teléfonos convencionales como medios alternativos parabrindar información al público masivo. Pero ninguna de estas iniciativastrascendió el campo de lo experimental por más de diez años. Hacia1995, con la popularización de la World Wide Web, los habitantes deEstados Unidos comenzaron a tener noticias online, lo cual suministró uncontexto propicio para los primeros periódicos no impresos de adopcióngeneralizada. Esta congruencia de presión por explotar el negocio de las 1. Los periódicos impresos de los Estados Unidos también se aventuraron en el ámbito de la publicación electrónica para el público especializado de tipo empresario. Dow Jones’sNews/Retrieval y Knight-Ridder’s VU/TEXT son dos ejemplos destacados de innovacionesen esta área, basadas en el uso de tecnología de videotexto. Finn y Stewart (1985) brindanun análisis de estas primeras iniciativas orientadas al mercado empresarial. Sin embargo, eneste libro me concentro en proyectos orientados al consumidor masivo en tanto ése ha sidoel mercado de publicación primario para los periódicos. noticias impresas y presión por innovar en el campo no impreso hace quelos diarios online sean un caso crucial para estudiar la forma en que losmedios establecidos adoptan las tecnologías nuevas. La principal tesis que resulta de esta investigación es que los medios nuevos surgen por la fusión de infraestructuras sociales y materiales exis-tentes con capacidades técnicas novedosas, proceso que se despliega enrelación con tendencias socioeconómicas más amplias. Más específica-mente, los periódicos online han surgido a partir de la fusión de las tra-diciones impresas de narrativa lineal con las potenciales capacidades inte-ractivas y (más recientemente) multimedia de la informática. Esto haocurrido, en parte, como reacción a importantes tendencias socioeconó-micas y tecnológicas, tales como un escenario competitivo cambiante ydesarrollos propicios en informática y telecomunicaciones, tendenciasque, a su vez, han sido influidas por el advenimiento de los periódicosonline. A diferencia del discurso basado en los efectos revolucionariosque ha prevalecido en la comprensión de las tecnologías online y la web,el análisis que presento muestra que las innovaciones se despliegan en for-ma más progresiva y continua y que están determinadas por diversascombinaciones de condiciones iniciales y contingencias locales.
Más allá de las características específicas de los periódicos online, la principal tesis de este libro subraya el valor explicativo de hacer hincapiéen la historia, los factores locales y la dinámica de los procesos al analizarel nacimiento de un medio nuevo. Una perspectiva histórica permite alanalista descubrir la influencia de patrones longitudinales sobre las formasen que los actores encaran las tecnologías nuevas, lo cual permite obteneruna evaluación más refinada sobre las continuidades y discontinuidadesen el proceso de evolución de los medios de comunicación. Un enfoquecentrado en la dinámica local invita a indagar los factores contextualmen-te contingentes que determinan la adopción de tecnologías novedosas porparte de los actores, así como su experiencia con las tendencias pertinen-tes en el entorno socioeconómico y tecnológico más amplio. Poner el énfa-sis en el proceso contribuye a hacer más visibles las prácticas continuasque generan las consecuencias del cambio tecnológico, las cuales a vecesson previsibles, pero con mayor frecuencia imprevisibles. En una de las primeras explicaciones sociológicas sobre los periódicos impresos, Robert Park escribió: “El primer diario de Estados Unidos […]fue publicado por el jefe de la oficina postal. La oficina postal de un pue-blo siempre fue un foro público en el cual se discutían todos los asuntosde la nación y la comunidad. Era de esperar que fuera allí, muy cerca delas fuentes de inteligencia y no en otro lugar, donde naciera un periódi-co” (1925, págs. 276-277).
La tecnología del periódico impreso, que alguna vez fue nueva y que evolucionó hasta convertirse en un medio masivo establecido, hace poco empezó a apropiarse de la primera alternativa de publicación no impresade adopción generalizada en casi 300 años, y del primer medio impor-tante desde el surgimiento de la televisión. Esto ha desencadenado todotipo de especulaciones sobre transformaciones futuras: el fin de lo impre-so, el reemplazo de las empresas de periódicos por firmas multimedia, elfin del gatekeeping (proceso de selección de la información) y el surgi-miento de la narrativa no lineal. Sin embargo, lo que a la larga resultaráde esta adopción es para nosotros apenas tan previsible como lo fueronlas subsiguientes transformaciones del sistema postal y el entoncesnaciente medio masivo para los lectores del primer periódico estadouni-dense en los albores del siglo XVIII. Pero lo que sí es cierto es que el aná-lisis de las prácticas que generan estas transformaciones nos permitirácomprender cómo ocurren, así como las consecuencias que pueden tenerpara la industria de los medios de comunicación y la sociedad en la cualésta existe. A fin de enmarcar el argumento de este libro, en el resto del capítulo analizo con mayor detenimiento el objeto de investigación, presento lasherramientas teóricas y metodológicas empleadas en su estudio y ofrezcouna reseña sobre el contenido de los capítulos posteriores. DE LA TINTA Y EL PAPEL A LOS PÍXELES Y LA PANTALLA Los diarios impresos constituyen uno de los elementos más antiguos en el escenario contemporáneo de los medios. Según Smith (1979), el pri-mer diario publicado fue Einkommende Zeitung [Noticias entrantes] y elresponsable de su publicación fue el vendedor de libros TimotheusRitzch, en Leipzig, en 1650. El primer número de un diario impreso en loque luego serían los Estados Unidos fue publicado cuarenta años después,cuando Benjamin Harris lanzó el Publick Occurrences, Both Foreign andDomestick en Boston (Mott, 1962). Éste fue también el último númerode Publick Occurrences. Pero como uno de los criterios para lograr undiario es la periodicidad, historiadores como Emery y Emery (1978, pág.
25), en cambio, han considerado que “el primer verdadero diario esta-dounidense” fue el Boston News-Letter, que comenzó a publicarse enforma periódica en 1704. Desde entonces ha crecido de manera significa-tiva la presencia de periódicos en los Estados Unidos. De acuerdo con laNewspaper Association of America (2001), en 2000 había más de 1.400diarios, lo cual representaba una industria de US$ 59.000 millones conmás de 440 mil empleados. Estos periódicos generaban una circulacióntotal en días de semana de casi 56 millones de copias, las cuales eran leí-das por alrededor del 55 por ciento de la población adulta de los EstadosUnidos. Habida cuenta de que, solamente en los Estados Unidos, se imprimen docenas de millones de copias nuevas por día, no resulta sorpresivo quese encuentren diarios casi en todas partes: en salas de estar y baños, ofi-cinas y fábricas, hospitales y peluquerías, bibliotecas y cafés, trenes yaviones. En la actualidad los periódicos impresos son habitantes casiomnipresentes de la vida moderna. Su ubicuidad se extiende a prácticasfamiliares no relacionadas con las noticias y con necesidades de publici-dad: en las pescaderías se usan para envolver los pescados, los pintoreslos usan para cubrir alfombras y pisos, las personas que viven en la callelos usan para protegerse del frío y en los campamentos se usan paraencender el fuego, los mozos los usan para equilibrar mesas y sillas ines-tables. La creación de un objeto tan ubicuo tiene implicaciones no sólo enel ámbito de la información sino también en la naturaleza: se calcula queproducir la edición del domingo del New York Times, por ejemplo, con-sume alrededor de 27 mil árboles (Baldwin, McVoy y Steinfield, 1996).
La ubicuidad de los diarios está ligada a su importante estandariza- ción. Pese a las diferencias existentes en las noticias y los anuncios de ayery de hoy, dos números recientes del mismo diario tienden a tener unaspecto asombrosamente similar. Lo mismo sucede con periódicos distin-tos, a tal punto que los turistas que visitan un país extranjero a menudopueden tener una idea básica de las noticias del día con una simple mira-da a los titulares del periódico local.2 Esta estandarización es el resultadode un conjunto relativamente estable de prácticas técnicas, organizacio-nales y de comunicación.3 Un conjunto estable de este tipo asegura quelos datos y la información que a menudo se relacionan con aconteci-mientos heterogéneos e impredecibles se transformen en un productocotidiano relativamente homogéneo y predecible. Esta combinación de antigüedad, ubicuidad y estandarización le con- fiere al periódico impreso un enorme grado de familiaridad. Tal vez nin-guna de sus características se dé más por sentada que el soporte impreso,al punto de que en idioma inglés es parte del término utilizado para desig-nar el objeto: “newspaper” significa “noticias en papel”. Esto en parte serelaciona con el hecho de que los periódicos de los Estados Unidos siem-pre han transmitido las noticias usando tinta y papel, a pesar de los sig- 2. Para un análisis sobre la homogenización global de la forma del periódico moderno durante las últimas décadas, véase Barnhurst y Nerone, 2001. 3. Diversos estudios sobre la sociología de la producción de las noticias que examina- ron los periódicos impresos han arrojado luz sobre diferentes aspectos de este conjunto deelementos de comunicación, tecnología y organización (Argyris, 1974; Breed, 1955; Clay-man y Reisner, 1998; Ettema y Glasser, 1998; Fishman, 1980; Kaniss, 1991; Lester, 1974;Roshco, 1975; Sigal, 1973; Sigelman, 1973; Sokolski, 1989; Stark, 1962; Tuchman, 1978;Warren, 1967). nificativos cambios tecnológicos experimentados en sus tres siglos devida. Algunas veces se ha intentado encontrar alternativas a la tinta y alpapel como canal de difusión. Eso sucedió antes de la “revolución infor-mática”, como ocurrió con las ediciones por fax que publicaron durantelas décadas de 1930 y 1940 el Buffalo Evening News, el Dallas MorningNews, el Miami Herald, el New York Times y el St. Louis Post-Dis-patch.4 Pero la mayoría de estos proyectos tentativos tuvieron lugar apartir de los ochenta y fueron una respuesta a tendencias socioeconómi-cas como una menor penetración, costos más elevados, la mudanza de loslectores hacia los suburbios y la costumbre de enterarse de las noticias através de la radio durante el viaje en auto hacia el trabajo, la menorhomogeneidad en los gustos del consumidor, lo cual ponía en peligro lapublicidad masiva, y un menor interés por los productos impresos en lossegmentos jóvenes de la población.5 A partir de ese entonces, los diariosde los Estados Unidos comenzaron a experimentar con alternativas queutilizaban el teléfono, la televisión y/o tecnologías informáticas paracomunicarse con el público. Sin embargo, ninguno de estos esfuerzostrascendió el campo de lo experimental. La popularización de la World Wide Web hacia mediados de los noventa otorgó a los periódicos impresos un entorno de información en elcual podían crear la primera publicación capaz de actuar como alternati-va a la tinta y al papel y logró un significativo desarrollo y uso. SegúnAbbate (1999), Arpanet, la red precursora de Internet, comenzó a operaren 1969 y la World Wide Web fue creada en 1990. Pero fue adoptada enforma generalizada por la sociedad aproximadamente a partir de noviem-bre de 1993, cuando el National Center for Supercomputing Applications,de la Universidad de Illinois, lanzó el navegador Mosaic (el primer nave-gador gráfico) y permitió su descarga gratuita. Entre 1993 y 1997, elnúmero de sitios web aumentó de 150 a 2,45 millones (Sproull, 2000) y elde hosts6 de Internet de 1,3 millones a casi 22 millones (Chandler, 2001).
4. Para ampliar sobre estos primeros periódicos por fax, véanse Hotaling, 1948 y She- 5. Para más detalles sobre estas tendencias, véanse Compaine, 1980; Picard y Brody, 6. La World Wide Web está estructurada sobre la base de un modelo cliente-servidor de intercambio de información. “Cliente” y “servidor” pueden referirse tanto a softwarecomo a hardware. La computadora cliente se conecta a una computadora servidor en lacual se encuentra almacenada la información. Luego la computadora cliente utiliza el soft-ware cliente adecuado para solicitar la información que enviará la computadora servidor,solicitud que procesa el software servidor para luego enviar la información a la computa-dora cliente. En un intercambio normal, un usuario común tiene acceso a la web a travésde una computadora personal que opera como máquina cliente y que luego solicita infor-mación a una máquina servidor más grande, también conocida como host de Internet. En los Estados Unidos, más de un 40 por ciento de la población adultaestaba conectada a Internet hacia fines de los noventa (Compaine, 2000b)y los gastos en publicidad online en 1999 llegaron a los US$ 2.800 millo-nes, es decir un 1,3 por ciento de la totalidad de gastos publicitarios en losmedios de comunicación (Newspaper Association of America, 2001).
Mientras “web” pasaba a convertirse en una palabra de uso hogare- ño en Estados Unidos, la industria de los diarios impresos seguía siendoredituable aunque mostraba signos evidentes de declive económico. Entreotras cosas, este declive era el resultado de las tendencias que habían pro-pulsado a la industria a buscar alternativas no impresas orientadas alconsumidor en los ochenta. Por el lado positivo, la recaudación de lasempresas periodísticas creció a una tasa anual compuesta del 7,8 porciento entre 1994 y 1998 (Moses, 2000). Además, las empresas dueñas deperiódicos impresos que cotizaban en la Bolsa tenían un retorno mediosobre sus ingresos del 11,4 por ciento en 1997, porcentaje relativamenteelevado en comparación con el 3,3 por ciento en el sector de productosalimentarios, el 6,1 por ciento en el de productos químicos y el 9,0 porciento en el de productos de metal, para nombrar simplemente algunos delos sectores industriales importantes (Compaine, 2000a). Asimismo, en1999 la industria periodística continuaba teniendo la mayor proporción–20,9 por ciento– de ingresos publicitarios de todos los medios, seguidapor el servicio de correo directo con el 18,7 por ciento, la televisión conel 18 por ciento y la radio con el 12,1 por ciento (Newspaper Associationof America, 2001). Por el lado negativo, sin embargo, la proporción deingresos por publicidad correspondiente a los diarios había disminuidodel 29 por ciento, en 1970, al 20,9 por ciento en 1999 (Picard y Brody,1997). Las cifras correspondientes a la circulación tampoco eran muyoptimistas. Por ejemplo, la circulación de diarios cada 1.000 habitantescayó de 356, en 1950, a 305, en 1970, y luego a 234, en 1995, lo cualrepresentó una pérdida del 34 por ciento en este período de 45 años(Picard y Brody, 1997). Pero esta disminución resultaba incluso más pro-blemática ante el hecho de que la lectura de ediciones impresas no pre-dominaba tanto entre los jóvenes, lo cual presagiaba que el declive segu-ramente se aceleraría en las décadas siguientes a medida que fueraenvejeciendo la población. Por ejemplo, en 2000 poco más del 40 porciento de las personas de entre 18 y 34 años leían un periódico todos losdías, contra el 53 por ciento de los que se encontraban en la franja de 35a 44 años y el 66 por ciento de quienes tenían entre 55 y 64 (NewspaperAssociation of America, 2000). Es por ello por lo que no causó mayores sorpresas el hecho de que muchos periódicos impresos lanzaran ediciones online en la web durantela segunda mitad de los noventa. Un escaso número de periódicos esta-dounidenses tenían publicaciones en la web antes de 1995, pero se trata- ba de un número reducido en comparación con los 175 que habían arma-do sitios hacia fines de ese año (“Number of papers with online editiontripled”, Editor & Publisher, 24 de febrero de 1996, pág. 39). Los avan-ces en esta área siguieron a un ritmo acelerado. Según una lista compila-da por Jackson y Paul (1998) en junio de 1997, 702 diarios de EstadosUnidos operaban en la web, es decir, casi la mitad de los periódicos delpaís, y dos años después solamente dos de los 100 periódicos más gran-des no publicaban ediciones online en la web (Dominga, 1999). El uso delos sitios de los periódicos también aumentó de manera significativadurante la segunda mitad de los noventa. La auditora de tráfico en Inter-net Media Metrix, por ejemplo, reveló que USAToday.com tuvo 2,5millones de visitas a su sitio en diciembre de 1998 (Outing, 1999b).7 Tresmeses después, Allegra Young, el director de investigación estratégica deUSAToday.com, expresó que “el sitio web tenía un promedio de 923 milusuarios únicos en un día de semana normal” y Bernard Gwertzman, eleditor del New York Times on the Web, calculaba que el uso de su perió-dico online estaba creciendo aproximadamente un 50 por ciento cada seismeses (Outing, 1999b).
Los esfuerzos realizados por los periódicos impresos para innovar en la web sin dejar de explotar el negocio de las ediciones impresas consti-tuyen un punto de partida ideal para examinar la adopción de capacida-des técnicas innovadoras por parte de actores que están ubicados dentrode las infraestructuras sociales y materiales establecidas. Además, el desa-fío que representa la transformación de un objeto tan arraigado en la cul-tura cotidiana de las sociedades industrializadas contemporáneas saca ala luz las tensiones existentes entre el cambio y la permanencia que cons-tituyen el foco de estas prácticas de adopción. Asimismo, la combinaciónde alternativas técnicas usadas antes de la llegada de la web con un nivelde actividad cualitativamente distinto a partir de 1995 constituye uncampo fértil que permite comenzar a estudiar la dinámica de los fenóme-nos continuos y discontinuos al colocar los procesos de innovaciónrecientes dentro de patrones de cambio de mayor duración. CONSIDERACIONES TEÓRICAS Y METODOLÓGICAS Quienes estudian los cambios tecnológicos y sociales a menudo han mantenido posturas de causalidad relativamente unilaterales, concen-trándose en el impacto social de la tecnología o (en especial en las últi- 7. La tirada de la edición impresa de Usa Today en un día de semana durante el mis- mo período llegó a 1,6 millones de números. mas décadas) en su construcción social. En este sentido, el proceso deinvestigación ha fijado ya sea lo tecnológico o lo social a priori y lo haconvertido en un factor explicativo invariable. Sin embargo, investigacio-nes recientes han demostrado que los elementos materiales y no materia-les se originan, permanecen y se deterioran como resultado de procesosde construcción contextualizados e interrelacionados.8 Este tipo de inves-tigación busca “identificar procesos de formación mutua de la sociedad yla tecnología más que explicar la formación social de la tecnología y eldesarrollo técnico de la sociedad” (Bijker y Bijsterveld, 2000, págs. 485-486). Pese a que este tipo de investigación reciente ha resaltado variosfocos empíricos y dimensiones conceptuales, al menos tres temas comu-nes se han explorado en esta naciente perspectiva de la “formaciónmutua” [mutual shaping] de la tecnología y la sociedad: la búsquedasimultánea de transformaciones tecnológicas y sociales interdependientespor parte de los actores, la naturaleza continua de este proceso y laimportancia del contexto histórico en el cual se desarrolla. En primer lugar, los actores que forman parte del proceso de innova- ción tienden a buscar transformaciones tecnológicas y sociales interde-pendientes en forma simultánea. Es decir, no se concentran en la forma-ción del aparato o el aprovechamiento de sus efectos sociales, sino querealizan ambos conjuntos de acciones al mismo tiempo. Aplicando estavisión al estudio de aparatos mediáticos, Pinch (2001) demostró hasta quépunto los principales actores involucrados en la construcción del sinteti-zador de música analógico experimentaron simultáneamente con sus ele-mentos materiales, capacidades de sonido, múltiples partes involucradas,estrategias de venta y redes de distribución. Por eso, como la atenciónpuesta en la creación de aparatos revela el desarrollo paralelo de las con-diciones para su difusión, “es un error pensar que un mercado surge deuna manera milagrosa con un producto nuevo o que de alguna forma seencuentra a la espera de que aparezca el producto adecuado [.] [Los mer-cados] tienen que construirse en forma activa” (Pinch, 2001, pág. 392).
En segundo lugar, la construcción de un entramado de tecnología y sociedad es un proceso continuo. Es por eso por lo que la formación de unaparato no detiene el surgimiento de un diseño dominante, y las condicio-nes para que se den las consecuencias culturales de su uso comienzan a sercreadas mucho tiempo antes de su despliegue inicial. Además, en este pro-ceso continuo los resultados parciales obtenidos en una etapa inicial influ-yen sobre los acontecimientos que sucederán en una etapa posterior. En el 8. Para distintas perspectivas sobre este tema, véanse Bijker, 1995a; Bowker y Star, 1999; Fujimura, 1996; Jasanoff (en prensa); Kline, 2000; Latour, 1993; Orlikowski, 2000;Pickering, 1995; Yates, 1993.
caso de los medios de comunicación, podemos encontrar una ilustraciónde esta cuestión en un estudio que realicé sobre la creación de identidadnacional e infraestructuras de información en la Lista de Correo de Argen-tinos, una lista de distribución de correos electrónicos de argentinos queviven en el exterior (Boczkowski, 1999a). Allí demostré que los relatos denación disparaban transformaciones técnicas que luego despertaban cam-bios sociales inesperados, los cuales también terminaban por desestabili-zar los ordenamientos materiales anteriores. En consecuencia, mi sugeren-cia fue que lo que mejor se adecua para captar la dinámica sociomaterialen un entorno de comunicaciones como la Lista de Correo de Argentinoses una perspectiva de formación mutua. En tercer lugar, los cambios culturales y materiales no se realizan en un vacío histórico, sino que reciben la influencia del legado de procesosque los precedieron. En otras palabras, estos cambios no ocurren de novosino que son “producto de largos procesos históricos en los que subyacenantiguos conflictos y resoluciones” (Reardon, 2001, pág. 6). Por lo tan-to, el analista no sólo debe observar las transformaciones continuas delaparato que está estudiando, sino también la dinámica relacionada quetuvo lugar antes de que surgiera ese aparato (y en algunos casos muchotiempo antes). El estudio realizado por Kline (2000) sobre cómo laspoblaciones rurales incorporaron el uso del teléfono en los Estados Uni-dos constituye un ejemplo de esta cuestión en relación con las tecnologí-as de las comunicaciones. Kline describió cómo estas poblaciones utiliza-ron el teléfono no sólo en las formas para las cuales lo crearon susdiseñadores, sino también de maneras completamente nuevas,9 como“visitar” al otro abonado de una línea compartida. Estas prácticas impre-vistas dependieron mucho de aspectos históricos y culturales de la vidarural, y los fabricantes y las empresas de telefonía que reconocieron estehecho modificaron los diseños originales para adaptarlos a las preferen-cias de los usuarios. Por lo tanto, Kline llegó a la conclusión de que estas“acciones conjuntas reinventaron el teléfono –tanto técnica como social-mente– mientras lo intercalaban en la trama de la vida rural. Los campe-sinos utilizaban el teléfono en primer lugar para ampliar las prácticas decomunicación existentes”. En este libro estudio la adopción de las alternativas de publicación no impresa, por parte de los diarios estadounidenses, y el surgimiento de losperiódicos online como medio nuevo, desde la perspectiva de la forma-ción mutua de los cambios tecnológicos y sociales. Siguiendo lo expresa-do por Lievrouw y Livingstone (2002, pág. 7), utilizo la palabra “medios 9. En el campo de estudio de las tecnologías de la comunicación e información, ese pro- ceso fue identificado por primera vez por Rice y Rogers (1980).
de comunicación”10 en el sentido de “tecnologías de información y comu-nicación, incluyendo sus contextos sociales asociados e incorporando losaparatos o mecanismos mediante los cuales se habilitan y amplían nues-tras capacidades de comunicación, las actividades o prácticas de comuni-cación en las que participamos para desarrollar y utilizar estos dispositi-vos, y las estructuras u organizaciones sociales que se forman en torno aestos dispositivos y prácticas”.
La innovación en los medios de comunicación se desarrolla a través de las mutaciones interrelacionadas de elementos de tecnología, comunica-ciones y organización. Analizo cualquiera de estos tres elementos en elcontexto de su vinculación con los demás, de manera similar a lo quesucede en un triángulo en el cual la función y el sentido de cualquiera delos lados solamente se entienden en conexión con los otros dos. Para lle-var a cabo este objetivo utilizo recursos conceptuales originalmente desa-rrollados en los campos que tienen una relación más centrada en cadalado del triángulo: estudios de ciencia y tecnología, estudios de comuni-caciones y medios de comunicación, y estudios de sociología económicay organizacional.11 Al posar la mirada analítica en la intersección de estoscampos, que en general se encuentran separados, demuestro la existenciade una ecología profunda que vincula la tecnología, las comunicacionesy la organización. Un nuevo medio emerge de cambios en esa ecología.
Por ello, para comprender su surgimiento es necesario entretejer una tra-ma conceptual heterogénea, que resalte los diversos elementos y sus com-plejas relaciones. Es desde esta posición conceptual que analizo los datos recogidos mediante métodos tanto etnográficos como históricos (véase el Apéndicepara una descripción más completa del diseño de investigación). Respec-to de los métodos etnográficos, los utilicé para analizar proyectos enca-rados por tres salas de redacción online con el objetivo de explotar lascapacidades de la web como entorno de información. Me concentré enestos proyectos porque, a pesar de no ser representativos, expresaban confuerte intensidad la dinámica subyacente tras la adopción de capacidadestécnicas innovadoras por parte de medios de comunicación establecidos.
Los proyectos son la sección de tecnología del New York Times on theWeb, el Viajero Virtual [“Virtual Voyager”] del Houston Chronicle, y laConexión Comunitaria [“Community Connection”] de New Jersey Onli- 10. Si bien Lievrouw y Livingstone (2002) definen los medios “nuevos” de esta mane- ra e incluyen los periódicos online dentro de esos medios, esta caracterización también seaplica a los medios “antiguos”. 11. Presento los distintos recursos conceptuales al utilizarlos por primera vez para ana- lizar un aspecto particular del material empírico.
ne. (New Jersey Online es una iniciativa online conjunta de los periódi-cos impresos Newark Star-Ledger, Trenton Times, Jersey Journal y elcanal de televisión News12 New Jersey.) La sección de tecnología delTimes on the Web juntaba todas las notas de tecnología que aparecen endistintas secciones de la edición impresa del Times y agregaba contenidosnuevos creados para la edición online. El proyecto Viajero Virtual pro-ducía artículos multimedia de sucesos de interés general. ConexiónComunitaria era un programa gratuito de publicación en la web paraorganizaciones sin fines de lucro del estado de Nueva Jersey. A cada casole dediqué entre cuatro y cinco meses, período en el cual observé las prác-ticas de trabajo del personal directamente responsable por los tres pro-yectos estudiados y entrevisté a 142 personas vinculadas directamente eindirectamente a esos proyectos, además de entablar cientos de conversa-ciones informales con los entrevistados y otras personas. También analicé tendencias más amplias en la historia de las iniciati- vas de publicación electrónica para el público masivo que emprendieronlos diarios estadounidenses, desde los proyectos de base informáticaencarados a principios de los ochenta hasta el uso que hicieron de la weba fines de los noventa. Para ello, investigué los archivos de las publica-ciones comerciales de la industria periodística entre 1969 y 1999 y utili-cé fuentes secundarias para complementar lo hallado en estas publicacio-nes. La contextualización de estudios etnográficos dentro de unanarrativa de sensibilidad histórica ayuda a enmarcar casos de estudio mi-nuciosos pero temporalmente limitados dentro de patrones más ampliosde continuidad y cambio. Asimismo, la narrativa que ofrezco también tie-ne por objetivo contribuir a la historia de la evolución reciente de losmedios. Si bien esta función de documentación es siempre una parteimportante de la investigación social, su importancia es mayor durante elsurgimiento de un medio nuevo por dos razones. En primer lugar, lainfluencia de las formas culturales anteriores y el número de caminosrecorridos se vuelven mucho menos evidentes una vez que un medio nue-vo se consolida. En segundo lugar, la velocidad y el alcance de los cam-bios tecnológicos y sociales que acompañan la evolución de los periódi-cos online han planteado desafíos especiales para la función dedocumentación que llevan a cabo los actores y para la que acompaña eltrabajo empírico que realizan los analistas. Este libro brinda un análisis de las prácticas que los actores ubicados dentro de los medios establecidos realizan con el fin de adoptar tecnolo-gías nuevas, incluyendo los medios nuevos que se originan en este proce- so. Encaro estos fenómenos estudiando los esfuerzos realizados por losperiódicos estadounidenses para intentar extender el canal de difusiónmás allá de la tinta y el papel y enfocándome especialmente en los perió-dicos online con presencia en la web. El resultado general de esta investi-gación queda plasmado en la noción de que los medios nuevos surgenmediante la fusión de infraestructuras sociomateriales existentes y capa-cidades técnicas novedosas, y en la noción de que esta evolución se veafectada por una combinación de condiciones históricas, contingenciaslocales y la dinámica del proceso. Para articular estas nociones generalesen forma más concreta en relación con los datos, estructuro la presenta-ción del material sobre el surgimiento de los periódicos online en dosdimensiones: hallazgos empíricos sobre los patrones de innovación quedeterminan las distintas prácticas realizadas por los actores, y desarrollosanalíticos sobre la construcción, los productos y el uso de los medios. Dedico especial atención a dos patrones empíricos: la cultura de la innovación en los periódicos impresos y los senderos de la innovación porlos que transitan las salas de redacción online. En primer lugar, los periódicos estadounidenses han visto los recien- tes desarrollos tecnológicos en el área de la información a través del pris-ma del medio impreso, y han tendido a adoptarlos, asumiendo que elfuturo sería una versión mejorada, pero no radicalmente diferente, delpresente. Por ejemplo, a menudo han utilizado de manera limitada losflujos multidireccionales de información que brindaron las redes infor-máticas, por lo que han ampliado un poco el modo unidireccional decomunicación predominante en la industria pero preservando su statusdominante. En otras palabras, la interactividad no ha sido incorporadaautomáticamente como resultado de los adelantos tecnológicos, perotampoco ha sido ignorada. Esta cultura de la innovación ha tenido dosconsecuencias globales. Por un lado, las incursiones de los periódicosimpresos más allá de la tinta y el papel a menudo han derivado en obje-tos mediáticos que no son tan innovadores como los de la competencia,que se encuentra menos atada a los medios tradicionales. Por otro lado,el resultado acumulativo ha sido un cambio tremendo: hacia fines de losnoventa los periódicos online en la web eran muy distintos a sus versio-nes impresas. En segundo lugar, los senderos de la innovación recorridos por las redacciones online que intentaron desarrollar las capacidades interactivasy multimedia de la web estuvieron determinados por tres factores ancla-dos en el mundo de lo impreso: la relación con la sala de redacción de laedición impresa, la definición de la función editorial y la representacióndel público. Diversas combinaciones de estos factores han derivado endistintos senderos de innovación y distintos objetos mediáticos. Los pro-yectos que tuvieron mayor éxito en el desarrollo de las capacidades de la web han articulado un alineamiento limitado con la sala de redacción dela edición impresa, han implementado una función editorial estructuradaen torno a alternativas frente al gatekeeping tradicional y han construidoa su público como un conjunto de avezados productores de informaciónen el plano técnico. En cambio los esfuerzos que terminaron principal-mente reproduciendo en la web los modos del periódico impreso se handado en salas de redacción online muy alineadas con las redacciones dela edición impresa, con un trabajo editorial estructurado alrededor delgatekeeping y un público de usuarios representado por consumidores deinformación técnicamente limitados. El hallazgo de estos patrones de innovación invita a elaborar desarro- llos analíticos sobre la construcción de los medios, los productos deriva-dos de este proceso y su adopción por parte de los usuarios. En primerlugar, mi investigación sugiere que la redacción es un espacio sociomate-rial en el cual la tecnología influye muchísimo en la forma de crear lainformación, en quiénes participan en esa creación y en cómo los futurosconsumidores son representados en el producto final. Si se pasa por altola materialidad del trabajo editorial, se corre el riesgo de no ver impor-tantes aspectos de la dinámica editorial o no comprender bien sus causase implicaciones. En segundo lugar, como los resultados de las prácticasrealizadas en la sala de redacción responden a contingencias locales, con-centrarse exclusivamente en propiedades de estos productos –los elemen-tos simbólicos que los constituyen, la lógica que rige sus relaciones y lasvinculaciones al contexto socioeconómico– y pasar por alto sus procesosde producción pueden llevar a los analistas a atribuir necesidad simbóli-ca, lógica, o socioeconómica a productos localmente contingentes. En ter-cer lugar, este estudio indica que la forma en que los usuarios incorporanlos productos noticiosos online está determinada por características deestos productos que fueron creadas durante su producción. Por lo tanto,entender el consumo online que hacen de estos productos los usuariosdepende mucho de su construcción mayoritariamente offline. A fin de exponer los argumentos que sustentan las ideas de que el sur- gimiento de los medios nuevos ocurre mediante la fusión de infraestruc-turas existentes y capacidades novedosas, y de que esto se comprendemejor resaltando aspectos históricos, locales y del proceso, los capítulosposteriores presentarán los hallazgos empíricos y los desarrollos analíti-cos de la siguiente manera. En los capítulos 2 y 3 concentro el análisis en cómo la industria del periódico de los Estados Unidos trató el tema de la publicación electró-nica orientada al consumidor en las décadas de 1980 y 1990. En los capí-tulos 4 a 6 se presentan tres casos de estudio de iniciativas recientementeimplementadas por periódicos online con el objetivo de explotar lospotenciales interactivos y multimedia de la web. El capítulo 7 está dedi- cado a extraer conclusiones generales y ofrecer reflexiones sobre el cam-biante panorama de los medios nuevos. En el capítulo 2 estudio los intentos que realizaron los periódicos esta- dounidenses para trascender los límites de la tinta y el papel, desde losprimeros proyectos basados en tecnología informática hasta la populari-zación de la World Wide Web. Este período estuvo caracterizado por dosacontecimientos principales. En primer lugar, la década de 1980 fue unaépoca de exploración: los diarios probaron una diversidad de canales dedifusión, infraestructuras de información y opciones de contenido, y des-cubrieron la factibilidad comercial de estos proyectos estudiando la for-ma en que los usuarios respondían a ellos. En segundo lugar, durante laprimera mitad de la década de 1990 se vio una progresiva disminución delas alternativas no impresas, y hacia 1995 los diarios estadounidensesconcentraron sus desarrollos en la web como entorno de informaciónorientada al consumidor. Si bien los periódicos continuaron explorandola mayoría de las otras alternativas técnicas, la web ganó claramente unpapel protagónico. En el capítulo 3 analizo el desarrollo de los acontecimientos durante los primeros cinco años de los periódicos online con presencia en la web.
Ésta fue una época de actividad frenética. Los periódicos estadouniden-ses recorrieron senderos múltiples en sus esfuerzos por conquistar la web,algunos tan sólo reproduciendo en sus sitios los contenidos de la ediciónimpresa, algunos mejorando notablemente esos contenidos mediante laincorporación de nuevas funcionalidades de información, y otros crean-do material completamente nuevo mediante el uso de herramientas inte-ractivas y multimedia. La consecuencia general de esta multiplicidad enlas prácticas de innovación fue una forma de experimentar y evitar per-der terreno, mediante la cual los periódicos diversificaron sus apuestasmoviéndose en muchas direcciones distintas. La narrativa presentada en los capítulos 2 y 3 permite comenzar a vis- lumbrar cómo los periódicos estadounidenses manejaron el tema de lapublicación electrónica orientada al consumidor masivo. Pero, pese a suvalor para arrojar luz sobre patrones longitudinales, esta narrativa noresulta tan adecuada para poner al descubierto las prácticas concretas através de las cuales el repertorio establecido de los periódicos impresosintersecta los horizontes novedosos disponibles en un entorno de infor-mación de redes digitales. En los capítulos 4 a 6 examino algunas de estasprácticas mediante la presentación de estudios minuciosos sobre iniciati-vas implementadas por salas de redacción online, con el objetivo de cre-ar contenidos en forma periódica, aprovechando algunos de los poten-ciales distintivos de la web. Los análisis de estos casos de estudio seconcentran en prácticas interdependientes en tres dimensiones. En primerlugar, analizo las estrategias de comunicación usadas en las salas de redacción online, centrándome principalmente en la recolección, el pro-cesamiento y la distribución de contenidos editoriales. En segundo lugar,tomo en cuenta la configuración de las arquitecturas de información,enfocándome en la elección de medios, el diseño de interfaces,12 los flu-jos de información y mensajes, y el uso y desarrollo de herramientas depublicación. En tercer lugar, expongo los procesos de coordinación quevinculan entre sí las prácticas de trabajo del personal de la sala de redac-ción online a sus colegas de la redacción de la edición impresa, sus cole-gas de publicidad y mercadeo en el periódico online, y los usuarios cuan-do coproducen contenidos presentados en el sitio del periódico. En el capítulo 4 analizo la sección de tecnología del New York Times on the Web, una sección nueva de frecuencia diaria en la cual se juntantodas las notas de tecnología que aparecen en las diversas secciones delperiódico impreso, a las que se le agrega contenido original creado parala edición en la web. Este proyecto comenzó en 1996 como parte delesfuerzo realizado por el periódico online para probar los nuevos poten-ciales del periodismo en Internet. Para la época en que ingresé a hacer elestudio de campo, es decir, transcurridos más de dos años del lanza-miento de esta sección, ésta había evolucionado para convertirse en unproducto que tenía muchas de las características del periodismo impreso.
Lo que comenzó como un intento por trascender la traducción de la edi-ción impresa a lenguaje HTML13 para explorar el nuevo territorio delperiodismo online, luego se convirtió en la traducción del HTML al len-guaje impreso, al reproducir procesos y productos clave, del periodismoimpreso en la creación de contenidos originales para el entorno electró-nico. El título contradictorio del capítulo, “Originalidad mimética”apunta a captar las tensiones existentes entre la permanencia y el cambioque constituyen el centro de esta cuestión. Mi análisis sugiere que los pro-cesos por los cuales la creación de lo nuevo se convirtió en produccióncreativa de lo mismo fueron el resultado de la reproducción de prácticas 12. En general, una interfaz es el límite a través del cual dos sistemas se comunican. En este libro, el término interfaz se utiliza para hacer referencia a la “interfaz gráfica de usua-rio”, que es la configuración visual de la pantalla de una computadora personal que repre-senta tanto la información de entrada como de salida, tal como la ve el usuario. Es decir queel usuario de una computadora personal puede solicitar información a un servidor webhaciendo doble clic en un icono de la pantalla de la computadora, lo que derivará en laentrega de un archivo también visualizado en la pantalla. 13. El lenguaje HTML fue el lenguaje de códigos dominante usado para construir pági- nas que se encontraban disponibles en la World Wide Web durante el período de estudio.
Este lenguaje contiene comandos o etiquetas que le dicen a la computadora del usuariocómo mostrar en pantalla los diferentes elementos de una página (por ejemplo, texto, grá-ficos, audio, video, animación y enlaces (links) a otras páginas). implementadas por los periódicos impresos en las salas de redacción onli-ne, de una arquitectura de información que reafirmaba la continuidadentre las tecnologías impresas y online como entornos de publicación, yde la articulación de un alineamiento entre el equipo de la redacción onli-ne responsable de la sección y sus correspondientes colegas de la redac-ción de la edición impresa. En el capítulo 5 centro el análisis en el proyecto Viajero Virtual del Houston Chronicle que se inició en abril de 1995. Éste utilizaba herra-mientas multimedia para promover experiencias vicarias en forma de“viajes virtuales”, permitiendo el mayor acercamiento posible de losusuarios a la escena de los acontecimientos sin tener que trasladarse físi-camente al lugar. La evolución del Viajero Virtual mostró una trayecto-ria que a primera vista parece contradictoria: tuvo éxito entre los usua-rios y los colegas de la industria, pero fue un fracaso a nivel comercial.
Sin embargo, el análisis revela que éstos no son resultados contradicto-rios, sino los dos lados de la misma moneda innovadora. El éxito obteni-do entre los usuarios y los colegas del sector se basó principalmente enexperimentar con narrativas multimedia a un punto casi sin precedentesdurante los primeros años de los periódicos online con presencia en laweb. Esto, al mismo tiempo, originó una brecha entre las expectativasmenos innovadoras y las rutinas del personal tanto de mercadeo como depublicidad y los patrocinadores a quienes intentaban atraer. Los mismosprocesos que llevaron a los usuarios a participar de manera vicaria sintener verdadera presencia física en el lugar de los hechos, también hicie-ron que los colegas en funciones comerciales y los anunciantes experi-mentaran el periodismo multimedia en parte de manera vicaria, ya que nollegaron a adoptarlo por completo. Más precisamente, mi estudio atribu-ye la trayectoria del proyecto Viajero Virtual y este doble tipo de partici-pación vicaria, tanto de los usuarios como del área comercial y los anun-ciantes, a una combinación de prácticas impresas, audiovisuales einformáticas en el trabajo editorial, una arquitectura de información queexcluye de por sí a usuarios sin conocimientos técnicos, a la casi totalausencia de alineación con la sala de redacción de la edición impresa, y auna coordinación fluida en las actividades de producción entre el perso-nal de la sala de redacción online y los grupos “creativos”, pero no entreaquéllos y los grupos “comerciales”. El capítulo 6 está dedicado a Conexión Comunitaria, un proyecto que emprendió el New Jersey Online para brindar servicios gratuitos depublicación en la web a las organizaciones sin fines de lucro del estado deNueva Jersey. Mis argumentos sostienen que el hecho de permitir que losusuarios tengan participación directa en la producción de contenidosderiva de un régimen alternativo de creación de información, al cualdenomino “construcción distribuida” para señalar su diferencia con el modo altamente centralizado de los medios tradicionales. Mi estudiosugiere que este régimen alternativo supone enlazar una configuración delaparato en la cual los usuarios quedan inscriptos como coproductores, yque permite realizar una multiplicidad de flujos de información, a prácti-cas de trabajo más orientadas a abrir que a controlar las puertas del sitio,y mecanismos de coordinación que soportan relaciones de interdepen-dencia y racionalidades múltiples. El capítulo 7 contiene las conclusiones generales. Comienza con un resumen de los hallazgos empíricos relacionados con los patrones deinnovación en los periódicos online y los desarrollos analíticos sobre laconstrucción, creación de productos y adopción de medios nuevos. Conestos hallazgos empíricos y desarrollos analíticos de base, ofrezco refle-xiones sobre dos tendencias generales que marcan el escenario actual delos medios nuevos: la dinámica de convergencia y la reconstrucción de lasnoticias. La proliferación de opciones técnicas, organizacionales y decomunicación en la evolución de los periódicos online está ligada a cues-tiones de convergencia en los medios, una de las ideas más predominan-tes pero menos examinadas a nivel empírico en el discurso sobre losmedios nuevos. En su mayoría, la retórica de la convergencia ha asumi-do que los cambios técnicos llevarían a todos los medios a adoptar unaforma común regulada por una lógica única, y los analistas han conjetu-rado sobre cuál sería la mejor caracterización de este producto y susimplicaciones sociales. Mi estudio, en cambio, muestra que los periódicosonline se han desarrollado mediante la fusión de las antiguas formas delos medios impresos y las nuevas potencialidades de la web, en un proce-so continuo en el cual diferentes combinaciones de condiciones inicialesy contingencias locales han derivado en trayectorias divergentes. Estoretrotrae el argumento al punto de partida, llevándolo del discurso de“efectos revolucionarios”, asociado con la metáfora de la convergencia,hacia el plano de las ideas de “procesos evolutivos”. Asimismo, los perió-dicos online han modificado parcialmente los procesos de producción delas noticias y los productos editoriales que resultan de ellos. En compa-ración con el típico caso de los medios impresos y audiovisuales, unamayor cantidad de grupos –desde expertos técnicos hasta consumidorescomunes– tiene un mayor impacto directo en la formación de las noticias,lo cual le otorga mucha importancia a la coordinación de tareas, objeti-vos y recursos entre estos grupos. El contenido y la forma de las noticiasestán pasando a estar más centrados en el público, a ser transmitidoscomo parte de conversaciones continuas y a recibir un enfoque microlo-cal. Por lo tanto, la noticia sobre los periódicos online es que, entre otrascosas, las noticias mismas parecen estar cambiando en su proceso deexpansión de la tinta sobre el papel a los píxeles sobre la pantalla.

Source: http://old.clarin.com.ar/suplementos/libros/2006/03/10/digitalizarlasnoticias.pdf

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